Familia HosannaLa sonrisa de Jesús

virgen del silencio
Centenario

El Centenario no es patrimonio de Hosanna es patrimonio universal y viene desde nuestros Padres del desierto, quienes lo oraban para permanecer en oración constante. Se va repitiendo en cada cuenta, una frase, tu frase de contacto, al ritmo de la respiración y poco a poco esta oración se va volviendo parte integral de uno, hasta llevarnos a una interiorización con uno mismo con la creación y con Dios. La palabra nos dice que a Dios hay que amarle con todas las potencias, con la mente el corazón y el espíritu y este ejercicio espiritual ayuda a no distraerse y permanecer en presencia constante.

“La idea de la oración con el centenario nació en mis caminatas, el padre Manuel me regaló uno, y experimenté lo bien que me hacía y pensé que si a mí me hacía tanto bien, cuánto más podría funcionar para los otros y lo compartí con la Familia Hosanna”.

El centenario es semejante al rosario, con la diferencia que tiene cien bolitas sin espacios entre una y otra, solo una cruz les separa.

“Yo busqué una frase corta, puede ser del Evangelio o alguna otra con la que desee estar conectado todo el tiempo con el Señor, es como la respuesta a su declaración de amor de cada segundo; empecé a repetirla al ritmo de mi respiración, no de manera mecánica sino amorosamente; fui descubriendo que se hacía en algo tan dulce que ya no tenía que proponérmelo, sola salía ya sea en el silencio o en el bullicio y me gozaba en descubrir que al hacerlo durante el día, mi corazón, respiración e inconsciente lo seguían haciendo durante la noche, de tal manera que los pensamientos, miedos, angustias se apaciguaban poco a poco, sumergiéndome en una presencia continua del Señor, como dice el Salmo: “Sean gratas las palabras de mi boca, y el susurro de mi corazón, sin tregua ante Ti, Yahveh, Roca mía, mi Redentor” Sl 19(18),15”. Posteriormente profundicé en el libro: EL PEREGRINO RUSO y me di cuenta del gigantesco parecido” hace referencia el padre John.

Lo fundamental no es contar las veces que repetimos la letanía sino unir mente, cuerpo y espíritu en oración, el centenario funciona como lúdica para que la mente no se disperse en otras cosas.

Al final de las 100 cuentas, al llegar a la cruz, se hace una oración por el Papa, el obispo o el sacerdote de la parroquia o por la Familia Hosanna, de tal manera que se permanezca unido siempre en oración, durante todo el día y toda la noche.

virgen del silencio
La Virgen del Silencio

"María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón" Lucas, 2 – 19

Esta es la actitud que debe caracterizar y vivir la Familia Hosanna, guardar todos los acontecimientos que nos suceden y en SILENCIO llevarlas al interior de nuestro corazón, a la tienda del encuentro, para ser compartidas sólo con el Señor… esta actitud nos lleva a vivir en abandono; a depositar toda nuestra confianza en nuestro Padre celestial y así abrazar amorosamente la voluntad divina, como lo hizo nuestra madre del cielo la Virgen María, quien con su Fiat aun sin entender ni cuestionar estuvo siempre dispuesta en su silencio a vivir ese HÁGASE EN MI, SEGÚN TU PALABRA.

El padre John siempre se preguntó “¿Por qué no encontramos la plenitud? ¿Por qué buscamos y buscamos y queremos siempre buscar sin encontrar?”

Poco a poco fue descubriendo que buscamos donde no es, donde nunca encontraremos realmente, puesto que la plenitud no puede darla nada de lo creado, sino únicamente en Cristo encontramos lo que nuestro corazón anhela.

Unirnos a ella con el rosario diario nos hace familia de oración… Familia que reza unida permanece unida!